The Catholic community of Choluteca bid farewell this Thursday to Monsignor Teodoro Gómez, whose remains were laid to rest in the Immaculate Conception Cathedral, following a funeral Mass in which his priestly career, his pastoral commitment, and the legacy he left among Honduran faithful were highlighted.
The religious ceremony was presided over by Cardinal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, who during the homily recalled the bishop's life of service and emphasized the importance of his ministry in the communities where he carried out his ecclesiastical responsibilities.
Before the faithful gathered to give him a final farewell, Rodríguez expressed that, although his passing represents a loss for the Church, the Christian faith allows death to be understood from a perspective of hope.
"Humanly, we have lost a beloved brother and a good shepherd. But in faith we know that we have not lost him; rather, we have gained him," the cardinal stated during the celebration.
The prelate also referred to the sudden nature of Gómez's death, who passed away on September 28 in Spain. However, he maintained that his life was marked by a spiritual preparation that allowed him to embrace his priestly vocation and dedicate it to the service of others.
During the homily, Rodríguez Maradiaga recalled that Gómez's life had been oriented toward the priestly ministry since his baptism, a vocation he later consolidated upon rec…
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El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga presidió las honras fúnebres y destacó la vocación sacerdotal y la entrega pastoral del obispo hondureño. (Foto: Suyapa Medios)La comunidad católica de Choluteca despidió este jueves a monseñor Teodoro Gómez, cuyos restos recibieron sepultura en la Catedral Inmaculada Concepción, luego de una misa exequial en la que se resaltaron su trayectoria sacerdotal, su compromiso pastoral y el legado que dejó entre los fieles hondureños. La ceremonia religiosa fue presidida por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, quien durante la homilía recordó la vida de servicio del obispo y destacó la importancia de su ministerio en las comunidades donde ejerció sus responsabilidades eclesiásticas. Ante los feligreses reunidos para darle el último adiós, Rodríguez expresó que, aunque su fallecimiento representa una pérdida para la Iglesia, la fe cristiana permite comprender la muerte desde una perspectiva de esperanza.“Humanamente hemos perdido un hermano muy querido y un buen pastor. Pero en la fe sabemos que no lo hemos perdido; más bien lo hemos ganado”, manifestó el cardenal durante la celebración. El Banquito, Choluteca, fue el lugar de nacimiento de Teodoro Gómez, quien vino al mundo el 7 de mayo de 1963 y posteriormente dedicó su vida al sacerdocio. (Foto: Suyapa Medios)El religioso también hizo referencia al carácter repentino de la muerte de Gómez, quien falleció el pasado 28 de septiembre en España. Sin embargo, sostuvo que su vida estuvo marcada por una preparación espiritual que le permitió asumir su vocación sacerdotal y dedicarla al servicio de los demás. Durante la homilía, Rodríguez Maradiaga recordó que la vida de Gómez estuvo orientada al ministerio sacerdotal desde su bautismo, una vocación que posteriormente consolidó al recibir el sacramento del orden. El cardenal resaltó que el trabajo de un sacerdote y de un obispo no se limita a la celebración de los sacramentos, sino que también implica acompañar a las comunidades, atender las necesidades de los más vulnerables y mantener un compromiso permanente con quienes buscan apoyo espiritual y material. En ese sentido, destacó la labor que Gómez desarrolló entre la comunidad católica de Choluteca y otros lugares de Honduras, donde ejerció su ministerio y acompañó a numerosos fieles a lo largo de su trayectoria religiosa. Durante la homilía, Rodríguez recordó que Gómez dedicó su vida al servicio de la Iglesia y de las comunidades que acompañó a lo largo de su ministerio (Foto: Suyapa Medios)“Un sacerdote, un obispo que sirvió la mesa de la Santa Eucaristía y la mesa de los pobres, no se presentó con las manos vacías”, expresó Rodríguez, al referirse al significado de una vida dedicada tanto al servicio religioso como a la atención de las personas necesitadas. Sus palabras marcaron uno de los momentos centrales de la misa exequial, en la que los asistentes se reunieron para honrar la memoria del obispo y acompañar a la Iglesia hondureña en su duelo. La sepultura en la Catedral Inmaculada Concepción también representó un momento significativo para la comunidad cholutecana, debido al vínculo del religioso con esta zona del sur del país, donde nació y comenzó a construir su historia personal y vocacional. Teodoro Gómez nació el 7 de mayo de 1963 en El Banquito, Choluteca, y dedicó buena parte de su vida a la formación religiosa y al ejercicio del sacerdocio. Su preparación incluyó estudios en el Seminario Mayor de Tegucigalpa y formación en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, una de las instituciones académicas vinculadas a la formación eclesiástica en la capital italiana. La comunidad católica acompañó el último adiós al obispo, cuyos restos fueron trasladados a la catedral después de dos jornadas de velatorio en el Instituto Santa María Goretti. (Foto: Suyapa Medios)El 27 de enero de 1996 fue ordenado sacerdote, fecha que marcó el inicio de una etapa de servicio ministerial que posteriormente lo llevaría a asumir mayores responsabilidades dentro de la Iglesia católica hondureña. Entre sus responsabilidades también figura su paso por el Instituto Santa María Goretti, donde ejerció funciones entre 2017 y 2020. La institución se convirtió en uno de los espacios vinculados con su trayectoria, por lo que sus instalaciones fueron utilizadas para las jornadas de velatorio antes de su sepultura. Monseñor Gómez falleció de manera repentina el 28 de septiembre en Madrid, España, cuando se dirigía hacia Roma para participar en la Visita Ad Limina Apostolorum, un encuentro de los obispos con el papa para informar sobre la situación de sus diócesis. Tenía 63 años al momento de su muerte. La noticia provocó muestras de pesar entre integrantes de la Iglesia católica y feligreses que reconocieron su trayectoria y sus años de servicio pastoral.“Humanamente hemos perdido un hermano muy querido y un buen pastor”, expresó el cardenal al reflexionar sobre la muerte del religioso y la esperanza de la fe cristiana. (Foto: Suyapa Medios)Sus restos llegaron la noche del martes 6 de octubre al Aeropuerto Internacional de Palmerola, donde fueron recibidos por sacerdotes y fieles que participaron en el traslado hacia Choluteca. Durante el miércoles y parte del jueves, el cuerpo fue velado en el gimnasio del Instituto Santa María Goretti, donde miembros de la comunidad religiosa y ciudadanos acudieron para rendirle homenaje. Posteriormente, sus restos fueron trasladados a la Catedral Inmaculada Concepción, donde se celebró la misa exequial presidida por el cardenal Rodríguez Maradiaga y se realizó el sepelio.