From Betulia to Harvard: Lía Patricia Gallo-Urrego, the Antioquia-based dentist whose medical application powered by AI aims to help patients around the world.

rss · El Tiempo 2026-05-12T04:45:04Z es
A misdiagnosis threatened to end her life. However, the doctor persevered and created a project that promises to break down medical barriers.
NoticiaUn diagnóstico erróneo amenazó con acabar con su vida. Sin embargo, la doctora se sobrepuso y creó un proyecto que promete romper barreras médicas. Lía Patricia Gallo-Urrego, la odontóloga antioqueña que cumplió el sueño de ponerle dientes a su abuela y ahora está próxima a lanzar un sistema con IA que promete romper barreras clínicas. Foto: Cortesías. PERIODISTA DE MEDELLÍN11.05.2026 23:43 Actualizado: 11.05.2026 23:45 La doctora Lía Patricia Urrego nació en Betulia el 22 de enero de 1969 en un contexto complejo y que, al verlo en retrospectiva, estaría lejos de la realidad que hoy protagoniza. Fue criada por su abuela, quien enviudó a los 21 años y tuvo que encargarse de ella luego de que su madre se la entregara ante el peso prominente de la responsabilidad que la superaba. La madre de Urrego la tuvo a los 15 años con un hombre que la abandonó. La adolescente supo que la mejor alternativa para asegurarle una buena crianza a su hija era entregársela a su abuela, doña Rosalía Arango, viuda de Piedrahíta. De ahí en más, la vida de Lía Patricia estaría determinada por las enseñanzas de su abuela. Pero no solo su formación corrió de cuenta de doña Rosalía, sino que fue la responsable de direccionar vocacionalmente a la doctora que hoy se esta a meses de presentar un proyecto tecnológico que promete romper barreras clínicas, idiomáticas y culturales con el propósito de acercar la atención a los pacientes. De Betulia al sueño americanoLía Patricia Urrego decidió estudiar odontología porque su abuela no tenía dientes.“Mi historia no comienza en una universidad o en una clínica de alta tecnología, sino que comienza en Betulia, en una sala vacía y en un columpio. Mi abuela me crió, mi mamá me tuvo a los 15 años y me entregó a las manos de su mamá. Mi abuela enviudó y se fue a vivir a la casa de sus padres con sus hermanas solteras, ahí viví mis primeros años", relató Urrego. La odontóloga, que hoy acumula más de 30 años de práctica clínica, relató que esos años en casa de sus tías fueron difíciles a su manera: "Nos sentimos como visita durante mucho tiempo”. Ante las complejidades de la convivencia, un día, tras una discusión con sus hermanas, doña Rosalía tomó la decisión de construir su propia casa, donde ella y Lía vivirían."Se fue para la alcaldía, pidió unos adobes y se levantó a poner los cimientos de su casa con sus propias manos", narró Urrego. La doctora recordó esa época con tono de añoranza y enfatizando la 'hazaña' protagonizada por su señora abuela: "Ojalá hubiera tenido cámara para tomarle fotos a mi abuela, ella tenía todos sus dedos llenos de sangre, se los curaba con esparadrapo y al otro día se levantaba a seguir construyendo. Ella fue el arquitecto y el ingeniero. Se demoró menos de un año en construirla, a veces tuvo ayuda de un albañil, pero ella construía todos los días". Urrego describió a su abuela como una mujer con un carácter fuerte y a la que le debe la resiliencia y determinación que ella le heredó a sus hijas: "Ella fue firme y fuerte conmigo y así me crio. Me decía 'el miedo se siente, pero no lo dejes ganar' y esa frase se convirtió en mi mantra". Pero su abuela también le enseñó a soñar en la 'sala' de su humilde casa."Siempre usó luto desde los 21 años y hasta los 87, siempre usó falda larga y así construía. Nos mudamos cuando la casa estaba en tierra, no había piso todavía, en esa época apenas entraban los televisores a Colombia, más a un pueblo como Betulia. Lo que ella hizo fue que puso un columpio en la sala vacía y me dijo 'yo tengo muchas historias para contarle', ella nunca me dejó sentirme pobre". “Mi éxito se debe a que mi futuro lo veo en mi mente desde antes, yo lo miro y lo visiono”, anotó Urrego. Desde esa humilde casa, cuyo suelo era de tierra, Lía Urrego se vio motivada a ser doctora, su abuela le decía que sería una gran doctora, sin embargo, terminó decantándose por la odontología para poder ponerle dientes a su abuela."Yo me gradué con 16 del bachillerato y entré inmediatamente a la Universidad de Antioquia, soy odontóloga desde los 22 años, quería ser médica, esa era la verdad, pero mi abuela no tenía dientes, yo la veía comer y sonreír con sus encías, y me dolía, además, en el pueblo había matoneo", relató. La doctora pudo estudiar a raíz de una promesa que le hizo su primo Juan Iván, quien hoy en día es sacerdote y que en esa época le aseguró que le iba a pagar la universidad. Juan Iván emigró a Estados Unidos y allá se ordenó como sacerdote. Su papel en la vida de Lía Patricia volvería a ser determinante más adelante. Una vez se graduó como odontóloga de la Universidad de Antioquia y cuando llevaba algunos años de práctica, Lía, su esposo Harvin y sus dos hijas decidieron salir de Colombia por seguridad. "Mi esposo, mis dos hijas, con tres y seis años, y yo, nos fuimos para Estados Unidos en 1999. Estábamos en la época difícil del narcotráfico. Mi esposo es ingeniero civil y recibió varias amenazas de secuestro debido a la empresa familiar que se dedicaba a construir en ciudades afuera de Medellín. Las amenazas las recibió directamente mi esposo, así que dijimos 'aquí no hay nada que hacer, vamos a darle un futuro más seguro a nuestras hijas'", recordó. La doctora recordó con determinación que su prioridad era quedarse legalmente en ese país: "Cuando llegamos a Estados Unidos teníamos claro que no nos íbamos a quedar ilegales, y al derecho no es fácil, nosotros vinimos a comprar una casa siete años después de haber llegado". A su llegada a los Estados Unidos la doctora y su esposo se vieron obligados a sortear un reto tras otro. El camino para poder ejercer "Yo no podía trabajar recién llegados porque los odontólogos tienen que ser graduados de una universidad estadounidense. Trabajé como asistente dental y fui aprendiendo inglés, fue muy difícil, la falta de costumbre hizo que me pasaran cosas como caerme encima de un paciente… lo vi como un camino, no como un retroceso, lo veíamos como un camino hacia lo que queríamos", aseguró Urrego entre las risas que le provocaron las anécdotas. Mientras que Lía empezaba a trabajar y prepararse para ir a la universidad, su esposo logró posicionarse como ingeniero, pero a la vez tuvo que trabajar como repartidor de pizza para poder mantener a la familia y pagar el abogado de inmigración, que en esa época costó 35.000 dólares. Tras meses en Estados Unidos recibieron la visa y la residencia: "Nos fue bien con eso y entonces decidí ir a la universidad". Cuando se preparaba para el examen de admisión a la universidad, llegó el primer gran reto personal que tuvo que enfrentar Urrego: "Cuando estudiaba me dio enfermedad de grapes y el tratamiento me volvió hipotiroidea, me dio muy duro para estudiar para el ingreso". En ese sentido, la doctora rememoró el esfuerzo que tuvo que hacer para prepararse: "Incluso me colgaba de las escaleras de la casa, porque uno de los problemas que tenía era la circulación y me tocaba estudiar colgada. Tenía carteleras en toda la casa con apuntes". Finalmente, el esfuerzo y los sacrificios de salud rindieron su fruto y Lía Patricia Urrego pasó a la Universidad de Colorado."Estudiar en inglés es otra cosa, había dinero para que uno de los dos estudiara, la decisión más inteligente es que estudiara mi esposo que ya estaba más asentado; compramos un computador que fue una herramienta fundamental. Luego, me hice voluntaria de la escuela pública de las niñas para que los niños me hablaran y así fue aprendiendo inglés", relató. La doctora continuó: "Cuando me llegó el permiso de trabajo fue que pude trabajar como asistente. Empecé con un doctor americano que se convirtió en un amigo, yo iba a renunciar y él me insistió que le enseñara español mientras que él me enseñaba inglés". A medio relato, Urrego precisó que desde que ella se había graduado como odontóloga, su abuela dependía de ella al 100%, por lo cual tras mudarse a Estados Unidos, su esposo tuvo que mantener a Lía, a sus dos hijas y a doña Rosalía. Finalmente, Urrego logró graduarse nuevamente como odontóloga: "Cuando me gradué de la Universidad de Colorado, nosotros primero llegamos a Georgia, de 20 que nos graduamos en el programa de odontólogos internacionales, yo fui la única que quiso montar su propio consultorio". El sueño de montar su propio consultorio sería otro gran reto que Urrego tendría que afrontar: "Cuando yo le decía a mi marido que no le iba a trabajar a nadie todos me decían que todos le trabajan a alguien, pero yo insistí que no. Pedí préstamos a cinco bancos y todos dijeron que no, el Bank of America, a la tercera vez que se lo pedí, mandé una carta diciendo que me dieran la oportunidad de exponerles mi pitch de manera presencial y me la dieron". Urrego narró el día del pitch para su futuro."La cita era en los edificios más icónicos de Georgia, el ‘rey’ y la ‘reina’. Yo llegué e hice mi plan de negocio sola. No sé cómo me habrá quedado, no sabía cuánta gente me iba a entrevistar, yo llegué y era intimidante a morir, un edificio poderoso, elegante, imponente". Y añadió: "Tres personas me entrevistaron, quien me dio el préstamo se convirtió en un buen amigo mío. Él ya me había dicho dos veces que no. Yo les presenté mis carpetas con el corazón en la mano, pero siempre tuve presente: 'el miedo existe, no lo dejes ganar'". Durante la entrevista con los socios del Bank of America: "Uno de los del banco me preguntó por mi amortización para la deuda, yo le contesté que mi esposo. Ellos me miraron con incredulidad, porque me preguntaban por cosas materiales, pero nosotros no teníamos mayor cosa, sin embargo yo sabía que tenía un esposo absolutamente maravilloso que me acompañó en todo y que mientras que lo tuviera al lado esa deuda se iba a pagar". Lía Urrego pidió 1 millón de dólares de préstamo. Cuando concluyó su pitch, salió del edificio y llamó a su esposo a contarle cómo le había ido."Mi esposo me regañó por haber dado esa respuesta. A la 1 de la tarde de ese mismo día me llamaron a informarme que me habían aprobado el préstamo", recordó la doctora, que se emocionó nuevamente mientras lo narraba. De ahí en más, las cosas empezaron a prosperar de manera continua."Mientras que construíamos la clínica, 'Gallo Dental Care', la gente iba y tocaba y el director de la obra tenía una lista con celulares de posibles pacientes que habían ido a averiguar. Nosotros abrimos hace casi dos décadas y el primer año nos empezó a ir muy bien, éramos dos: yo y la ‘todera’", explicó."Al poquito tiempo ampliamos el edificio y hoy tenemos una clínica de más de 370 metros cuadrados. En este momento son 18 empleados. Las primeras semanas, yo llegaba a mi oficina y me arrodillaba en gratitud", aseguró Urrego. Todo iba tan bien que Urrego decidió continuar con sus estudios: "Cuando ya estábamos muy bien, yo hice la especialización así que tuve que pedir otro préstamo para pedir el tomógrafo que se necesitaba para los procedimientos". Los estudios superiores de Urrego le obligaron sacrificios equivalentes en su estilo de vida: "Yo hice la especialización sin dejar la clínica, la universidad estaba a seis horas manejando. Era jueves, viernes y sábado, y luego regresaba a Georgia a tener pacientes lunes, martes y miércoles. Trabajé delicioso así y hacía cirugías grandes". Sin embargo, los sacrificios le pasaron factura."Me empezó un dolor fuerte en las manos: me dio rizartrosis, a mi me infiltraron con cortisona tres veces, a la cuarta ya no se podía hacer nada y el doctor me dijo que no podía seguir trabajando", narró la doctora, que inmediatamente recordó que su reacción fue de negación."Yo no podía dejar de trabajar, todavía teníamos deudas, la clínica iba muy bien; yo solo estaba operando y el doctor me dijo que si no paraba me iba a quedar sin manos porque ya no tenía cartílago", señaló. La doctora Lía Urrego todavía tiene su licencia como odontóloga y la renueva cada año, pero ya no practica pero para su sorpresa, las cosas mejoraron: "Llevo seis años sin tocar un paciente, me dediqué a administrar la clínica. Desde entonces la clínica creció más". Ese no fue el último traspié de salud que sufrió, ni siquiera el más grave. Un diagnóstico mortalEn este punto, la doctora dio pie a un relato que la llevó hasta las lágrimas a medida que los recuerdos aparecían en su mente: "Un día, en 2023, empecé a sentir que cuando iba a reuniones me faltaban las palabras. Mi esposo me decía que era porque estaba perdiendo la práctica del inglés. Pero yo sabía que no, también me pasaba en español, no me concentraba, podía estar haciendo una operación compleja y podía concentrarme en varias cosas, sin embargo, a partir de eso se me olvidaban cosas simples". La doctora viajó a Colombia y consultó con uno de los mejores neurólogos de Colombia quien sería el encargado de darle un diagnóstico que le cambiaría la vida. "Aquí, tras los exámenes, me diagnosticaron afasia progresiva primaria: es el inicio de la demencia frontotemporal, la que tiene Bruce Willis, es una prima del Alzheimer, no tiene mucha investigación y no tiene cura", sentenció Urrego. La doctora se tomó el tiempo para explicar la enfermedad que le fue diagnosticada: "Cuando se da a una edad tan temprana como la mía tiene una expectativa de vida de unos siete años. Yo le pedí al doctor que fuera transparente y me dijera lo que me iba a pasar. Él me dijo que se me iba a olvidar todo el lenguaje y luego vendría la demencia, afectando las funciones de todos los demás órganos. El doctor me dijo que me fuera a Estados Unidos y pusiera todos mis negocios en orden mientras que podía hacerlo. Fue una pesadilla". NICOLÁS TAMAYO ESCALANTEPeriodista de Nación, en Medellín Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa. EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News. EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento. EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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